30 de Noviembre

Maldito 30 de Noviembre que me hará sentir solo, impotente, desgraciado.

Maldito 30 de Noviembre que me recordará que sigues ahí, que existes y que no eres tan sólo un sucio virus que en algún momento se inyectó en mi sangre.

Maldito ese día que recordaré que no puedo tenerte. Maldito día en el que dudaré nuevamente y tal vez caeré, te llamaré y me volverás a envenenar con ese frío, pero inquietante tono que siempre busca más de lo que le puedo dar.

Fuiste una niña inocente, la que enamoró a todos los imbéciles de mi clase. La que en mí no provocó un suspiro. Fuiste esa niña que me habló dulce, y que con tu garra amarilla, que aún hoy llevo, terminaste sentenciándome.

Y ahora que el 30 se acerca, acechan más los recuerdos de tantas veces, esas veces  que confiaste en mí, esas veces que conocí la perfección en alguien lleno de errores. Tus ojos penetrables, esos que lloraron ante mí por alguien más, esos tan negros, tan asesinos.

Tus labios, grandes, rosas, sensuales, ¿dulces? No lo sé, nunca lo sabré. Sólo sé que aún hoy siguen siendo los dueños de mis mas horrendos sueños.

Tus manos, tan milagrosas, que con un abrazo hacías renacer en mi toda la fuerza, fuerza que ya había perdido.

Tus caderas, tus nalgas, esas que sacaban la repugnante y más absurda baba de mis amigos, y que yo tantas veces, solo, perdido en mí, quise tener entre mis labios, quise morder y acariciar.

Tus pechos, esos que te hacían tan deseada por la multitud, esos que te hacían ser tan odiada por mí. Esos que alguna vez toqué y sentí, como un maldito tesoro, como una bella aberración.

Tu espalda desnuda, la cual me regalaste ese día de amor y amistad, en tu casa, tú y yo, en la cual temí perderme, temí sobrepasar el límite, temí tocarte.

El día en que me cocinaste, como olvidarlo, si con cada corte al queso sentí que me rebanabas el alma. Y finalmente tus piernas, largas y suaves, lisas y perdibles, esas que aún me llevan a convertirme en ese asqueroso ser que se reclama el no tenerte, el no obtenerte.

Maldito 30 de Noviembre de 2005 en que todo te revelé, en que todo lo perdí. Ese 30 de Noviembre de 2006 en que te hablé por última vez, en el que te sentí más lejos que nunca. El 30 de Noviembre de 2007 en que seguirás aquí, espantando mis sueños y expandiendo mi soledad.

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2 comentarios hacia “30 de Noviembre”

  1. mauro... Dijo:

    me traje los comments que le hicieron a este escrito en el otro blog :)

    Mauricio Maldonado dijo,
    Noviembre 17, 2007 en 12:53 pm

    amazing!!

    Julián dijo,
    Noviembre 17, 2007 en 2:42 pm

    parce bien, de eso se trata, sacar todo eso que nos mueve y que a veces creemos que nos mata. esta del carajo!!!

    Mateo dijo,
    Noviembre 18, 2007 en 12:35 am

    Mauro you are the master!!!!!!!!!!!!!
    parce…

    Karoll dijo,
    Noviembre 18, 2007 en 8:29 pm

    compañero FELICITACIONES!!!…me dejaste nuevamente sin palabras

    Derlin dijo,
    Noviembre 21, 2007 en 4:57 pm

    Mauro tus escritos siempre me dejan sin palabra y este no fue la excepcion. Está muy, muy bueno como siempre.

  2. ha ha que pasaria en 30 de noviembre? aaa malditos dias malditas fechas malditas horas!!!!

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